LA BIBLIA Y LA GEOLOGÍA


Hoy día, damos por sentado los procesos naturales de la Tierra, como es el agua, aire, tierra y patrones del clima se comprenden bien; sin embargo, anteriormen­te la humanidad no tenía muchos conocimientos de Geología. La Biblia identifica correctamente varias cosas que fueron descubiertas más tarde, por ejemplo, el Ciclo Hidrológico.


EL CICLO HIDROLÓGICO

El agua cae en la tierra como lluvia, corre por las montañas a los ríos y vuelve a los océanos en donde se evapora para luego volver a caer como lluvia. Ese es un concepto sencillo pero la Ciencia no lo recogió hasta que Pierre Perrault, Edme Mariotte y Edmundo Halley identificaron correctamente el proceso en el siglo dieciocho. Este ciclo es expuesto claramente en varios pasajes de la Biblia. El li­bro de Job describe la evaporación de las gotas de agua que luego se destilan para formar nubes que luego caen como lluvia. (Job Cap 36 vers. 27 y 28).


27Él atrae las gotas de las aguas, al transformarse el vapor en lluvia,

28la cual destilan las nubes, goteando en abundancia sobre los hombres.

(Job 36:27-28, RV 1960).


Eclesiastés escrito hace más de 2000 años, describió de igual manera el movi­miento del agua de los arroyos hacia los océanos sólo para volver a formar ríos. Eclesiastés 1:7.

7Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. (Eclesiastés 1:7)


LAS CORRIENTES DE LOS OCÉANOS

Los arqueólogos han usado la Biblia como documento histórico confiable, a menudo han llegado a descubrir culturas y ciudades antiguas enteras. Pocos cien­tíficos han compartido tal convicción tal vez porque la Biblia no fue escrita como libro de Ciencia. Uno que sí la tuvo sin embargo fue Matthew Fountain Maury. Maury razonó que la mención de sendas en las aguas impetuosas en el libro de Isaías tenía que ser correcta: Isaías 43:16- 17.

16Así dice Dios, el que abre camino en el mar, y senda en las aguas impetuosas; 17el que saca carro y caballo, ejército y fuerza; caen juntamente para no levantarse; fenecen, como pábilo quedan apagados. (Isaías 43:16-17, RV 1960).


Como resultado invirtió muchos años de su vida en descubrir y cartografiar las corrientes oceánicas. A fin de que los marineros usaran sus conocimientos para mejorar la eficacia de la navegación y reducir accidentes.

Su investigación publi­cada en 1855 ha sido un recurso invaluable para el mundo y le ganó a Matthew Fountain Maury la reputación de Padre de la oceanografía. Los senderos del mar también son señalados en los Salmos (Salm 8:8).

8Las aves de los cielos y los peces del mar; todo cuanto pasa por los senderos del mar.


ESTRATIFICACIONES Y FOSILIZACIONES

Los pormenores que nos provee Génesis están sorprendentemente a